viernes, 1 de abril de 2016

EL OTOÑO


Después de la exuberancia de la estación cálida y el apogeo del gran Yang, el movimiento de expansión ha alcanzado su máximo de apertura. Es tiempo de recentrarse sobre el interior. Este momento es acompañado de un estrechamiento tan inevitable como indispensable. El crecimiento debe cesar para favorecer el retorno de la energía hacia el interior.

El otoño llega con su energía de Metal, anunciador de cambio y caracterizado por sus cualidades de purificación, eliminación, incluso de reforma. Con el Metal, el hombre corta, decide para asegurar su supervivencia. Es el tiempo de la cosecha. El otoño aporta las primeras heladas que purifican la naturaleza. Está asociado al oeste, al sol que se acuesta, y al color blanco de las primeras heladas y las nieves eternas.

Después de la despreocupación del verano, bienvenidos al rigor. Serenamente. Bajo esta condición, la severidad que se impone no es transforma en brutalidad. El Metal demasiado duro daña.
El retorno es implacable y necesario, debe hacerse en confianza y sin violencia. El retorno de la savia hacia el interior de la planta hace secar las hojas, lo que ya no es necesario cae. La naturaleza ha decidido.
El órgano asociado al otoño es el Pulmón.
El Pulmón asegura, en lo alto del cuerpo, como la montaña nevada. La pureza indispensable para la vida. Por el mecanismo de la respiración, asimila el aire puro y aspira la quintaesencia de los vapores que ascienden a través del sistema digestivo además de hidratar la piel.

Cuando los Pulmones funcionan normalmente, cuando la energía es fuerte y bien distribuida en el cuerpo, los mecanismos siguientes son asegurados:
  • La inspiración de aire puro y la evacuación de la energía turbia son naturales, nuestra respiración es armoniosa.
  • La energía respiratoria se asocia a la energía de los alimentos para hacer circular la energía, los líquidos orgánicos y la sangre. A través del metabolismo de líquidos y fluidos el tórax es protegido de la acumulación y producción de mucosidad.
  • Nuestra piel es firme.
  • La energía de nuestros pulmones es capaz de difundir la energía defensiva dándonos la fuerza de resistir las agresiones externas.

Se sorprenden de enterarse de que dicha energía defensiva proviene esencialmente de las esencias sutiles de los alimentos?

Gracias a nuestra alimentación, nuestra energía defensiva se desarrolla. Gracias a la energía de los Pulmones, es distribuida. Esta energía preciosa se encarga de proteger, regular y calentar el organismo. La difusión de esta energía defensiva le da a los músculos su solidez natural, y a la piel su elasticidad.

La sequedad es lo que más perjudica a los Pulmones. Como las nieves sobre las cimas de las montañas humedecen el planeta, los líquidos de los Pulmones humedecen el cuerpo y las secreciones nasales humedecen las narinas. De ahí porqué fumar es dañino para este órgano. Hace derretir la nieve que refresca y lubrica, como la contaminación del planeta hace derretir las nieves eternas de las cimas de nuestras montañas más altas. Los Pulmones son el órgano más alto de nuestro organismo, como un primer ministro que obra a los costados del Corazón soberano. Son las montañas de nuestro paisaje corporal.

El verano ha terminado, la expansión debe tener fin. Este momento se acompaña generalmente de tristeza y melancolía. Estos sentimientos están completamente en su lugar en esta estación, si no se prolongan y no son abrumadores. Si la ansiedad delante de lo desconocido se transforma en aflicción, la energía de los Pulmones se debilita pues es consumida permanentemente.

Cuando los Pulmones reciben la energía necesaria para asegurar sus funciones, nuestra mentalidad es afilada como un cuchillo, nuestro sentido de lo que es justo y esencial tiene lugar. Los Pulmones nutren nuestro instinto de conservación. Si sobreviene una tendencia a caer en agujeros negros, a repetir obsesiones de cara a las variables del futuro que deviene en generar angustia, un vacío se hace sentir. El Metal ligado a esta estación se encuentra mal y nuestras decisiones son ya sea demasiado blandas, ya sea demasiado brutales. Ya sea que no cortamos y permitimos cargar con las cosas que deberíamos interrumpir, ya sea que nos falta el término medio y nos volvemos duros y secos, sobre todo con nosotros mismos.

El sabor asignado a los Pulmones es el picante. Su primera indicación terapéutica es la de hacer circular. Los Pulmones, maestros del Qi, el lugar de reunión de los vasos sanguíneos en el cuerpo, ayudan al corazón a hacer circular la sangre.


Y nosotros, podemos ayudarlos con una buena alimentación que asegure la libre circulación, lubricación y fuerza de resistencia para la estación por venir.


Fragmento de "El pequeño vientre feliz", de  Isabella M. Obrist

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